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14/12/08

Presentación oficial de No Más Bombas


El pasado jueves día 11 de diciembre Shane Paul O'Doherty presentó oficialmente No Más Bombas en Madrid, en la Asociación Cultural Zayas.

El acto, presentado por Sara Martín de la editorial, Libros Libres y Amparo Latre, periodista de COPE - quien nos dijo algunas palabras introductorias sobre Shane - fue familiar y distendido. Después de que el autor nos contase brevemente su trayectoria de conversión, los asistentes tuvieron la ocasión de hacerle algunas preguntas. A continuación podéis leer algunas.

P.- ¿Qué fue lo más decisivo para tu conversión respecto al uso de la violencia?

R.- Lo que más me influyó fue leer los informes de cada una de mis víctimas y ver el daño que había causado. Ninguna causa puede valer eso.

Más adelante fue la lectura de un tirón de los cuatro Evangelios lo que me impresionó. En mi mente, al leer cada uno de ellos, vi como si fuera un DVD en cuatro partes de la vida de Jesucristo y me impacto el hecho de que Él, con una causa sagrada, divina e inocente, nunca usara la violencia nosotros, con una causa ni sagrada, ni divnia ni inocente, sí estábamos dispuestos a hacerlo.

P.- Has mencionado que siendo tan jóvenes no teníais todavía estudios. ¿Crees entonces que estos jóvenes que usan la violencia como medio de conseguir sus metas lo hacen por falta de juicio intelectual?

R.-No exactamente. Los adultos reclutan jóvenes porque quieren gente dispuesta a hacer cualquier cosa por un ideal, más fácil de manejar. Una cultura que hace que el exceso de patriotismo llegue a estos extremos es una cultura enferma. Es esa cultura - la que ahora les proporciona las armas, el patriotismo exacerbado, la pérdida del respeto a los demás - la que tiene que inculcar a los jóvenes el respeto por los derechos humanos de TODOS, no sólo de unos pocos. Las escuelas, las iglesias, las familias, los estados.... todos tienen el deber moral de educar a los jóvenes en el respeto total.

P.-¿Qué piensas de la nueva situación de Irlanda, ahora que ha conseguido la paz?

R.- Pienso que aunque esa paz de la que gozamos es un milagro, tenemos que seguir trabajando porque las nuevas generaciones vean que la violencia es un error y que la paz no se consigue simplemente por un tratado o un acuerdo, porque si eso falla, en cualquier momento, aquellos que no estaban de acuerdo con ese contrato, pueden volver a saltar. Es necesario seguir trabajando por que todos aprendan que se puede luchar por un ideal por medios democráticos. Es triste ver todo el daño que causamos al usar la violencia y ver que después de todo, las fronteras siguen ahí, en Irlanda del Norte todavía se usa la Libra Esterlina y todavía hay un gobierno dividido al 50%.

En la cárcel leí Por quién doblan las campanas, de Hemingway, y vi que la historia del protagonista era muy parecida a la mía y que escribiendo la mía podía ayudar mucho. Siempre me ha atraído mucho España: la política actual, al igual que en Irlanda, está marcada por una guerra civil; igualmente, el catolicismo intenta sobrevivir en una sociedad que cada vez tiene menos valores. Siempre me ha interesado mucho el tema de ETA y por todo ello decidí publicar mi libro en España. Espero de verdad, que llegue a muchos jóvenes que puedan estar cerca del erróneo camino de la violencia.




30/11/08

Entrevista a Shane


Shane O'Doherty contestó a algunas preguntas a la periodista Amparo Latre en su reciente visita a Madrid durante los días previos a la publicación de No Más Bombas


¿Cuál crees que es nuestro mayor reto ante la lucha contra el terrorismo?
Cuando hay un conflicto armado, conseguir la paz es lo primero que deseamos y es sin duda un milagro, pero una vez lograda la paz, todavía queda mucho por hacer. No basta simplemente con acabar con la violencia. Muchos de los que todavía están involucrados podrían opinar que la situación ha cambiado al haber llegado a un acuerdo o por una negociación, pero no estarán convencidos.
Lo que tenemos que explicar, sobre todo a los jóvenes y a las nuevas generaciones, es que la guerra, la violencia, el terrorismo, la violación de los derechos humanos son una terrible equivocación. Tenemos que darles razones para acabar con la violencia, no sólo llegar a acuerdos, y no se está haciendo.

Aunque hayamos conseguido la paz, como ha ocurrido en Irlanda, ya hay nuevos grupos, que no estando de acuerdo con el proceso de paz ni con la política, están consiguiendo que gente joven se vuelva a implicar.
Viendo además las dificultades en llegar a un acuerdo, estos jóvenes dirán, “volvamos a la lucha”, porque nadie les habrá dado razones para dejar la violencia, razones para perseguir la paz. Necesitamos un proceso de conversión y de esclarecimiento, de tomar responsabilidades ante los derechos humanos. No sólo negociaciones.

¿Qué efecto esperas que tenga la publicación de tu libro en España?
Espero que todos los que lean mi libro - especialmente los jóvenes – aprendan de él y no cometan los mismos errores que yo cometí; que aprendan de mi experiencia; que vean que todas esas promesas de cambiar el mundo mediante la violencia son siempre falsas porque al matar o herir a otros seres humanos, lo único que se logra es cometer más injusticias en lugar de ponerles fin. Te conviertes en transgresor de los derechos humanos. Espero que mi libro sirva de advertencia a aquellos que siguen el camino de la violencia o se encuentran cerca de él: es un callejón sin salida.

¿Qué fue lo que más te influyó en tu camino hacia la conversión?
Los cuatro Evangelios… Una vez, todavía en la cárcel de Brixton, en Londres, le pedí en tono desafiante a uno de los capellanes que me diera pruebas de que Dios existía. Me lanzó los Evangelios y me los leí en una noche, de un tirón. El hecho de leer los cuatro de una vez, con esas cuatro descripciones tan profundas, me dio una visión íntegra de Jesucristo. Lo que me chocó fue que la figura divina de Jesucristo, con una causa divina, sagrada e inocente, nunca usaba la violencia, hablaba de amor al prójimo, y yo, con una causa política, ni divina, ni sagrada, ni inocente, estaba dispuesto a usar la violencia. Los Evangelios comenzaron a desafiarme y mi propia conciencia me empezaba a condenar. Tenía que reconciliarme con mis víctimas, con Dios y conmigo mismo.

¿Qué dirías a aquellos que se resisten a perdonar?
No tengo nada que decir a los que se niegan a perdonar. El perdón tiene que venir del corazón y del alma, de lo más profundo de cada uno. Si alguien no sabe perdonar desde lo más profundo de su corazón, entonces Dios es el único que le puede ayudar.

¿Y a los que no se arrepienten de lo que han hecho?
Vivir implica arrepentirse de cosas. Significa haber vivido y haber intentado luchar, haber cometido errores por inmadurez o por pasión, conocer el arrepentimiento… Todos nos arrepentimos de nuestras debilidades y de nuestros fallos. Negar el arrepentimiento es negar la vida.

En España se compara a menudo a ETA con el IRA. ¿Crees que son comparables?
Aparte del hecho de que tanto la ETA como el IRA se aferraron a la lucha armada antes de ni siquiera haber intentado un activismo político y democrático; de que han matado y mutilado y han cometido innumerables violaciones de los derechos humanos, no hay comparación entre 800 años de ocupación y usurpación británica en la historia de Irlanda y la historia del País Vasco. El Antiguo IRA - como se denominó entre 1918 y 1922 – luchó para establecer la libertad y la democracia en Irlanda y ganó la libertad de 26 de los 32 condados irlandeses. Después, el Antiguo IRA se convirtió en el ejército irlandés, comprometido con el pueblo y el gobierno democrático de Irlanda. Desde 1922 ha habido nuevos grupos que han explotado el nombre del IRA y que nunca han gozado del apoyo de la nación ni del gobierno de Irlanda. La lucha armada se declaró extinguida definitivamente a finales de los 90.

24/11/08

La sociedad no te premia por pedir perdón


«La sociedad no te premia por pedir perdón»El primer terrorista del IRA públicamente arrepentido cuenta su vida en No más bombas (LibrosLibres). A su paso por Madrid, ha hablado con la periodista Amparo Latre



La conversión siempre es un camino abierto. Shane Paul O'Doherty lo sigue recorriendo cada día. Por eso me gusta su historia que, contra la costumbre, nos enseña que quien perdona no claudica, sino que nos muestra una de las facetas más nobles del ser humano.

Le conocí hace trece años en Dublín, poco después de que viera la luz The Volunteer, un libro en el que relata cómo con sólo quince años cometió el gran error de su vida al entrar en el IRA y cómo, años después, fue tan valiente como para rectificar. La traducción de su testimonio, que acaba de publicar LibrosLibres, me ha ofrecido la posibilidad de reencontrarme con un viejo amigo y de enorgullecerme al escuchar los detalles de su proceso.

«Hacen falta dos conversiones -dice Shane-: la de la persona que ha pecado y la de la sociedad, a la que con frecuencia le cuesta creer que realmente ha habido un cambio. En mi caso, han pasado cerca de treinta años desde que renuncié a la violencia y aún hoy hay quien duda de la sinceridad de mi arrepentimiento».Shane relata, con mucho sentido del humor, que su conversión no se produce en «un sitio como éste», refiriéndose a la cafetería donde tomamos un té con pastas, «sino en un contexto muy peligroso y arriesgado». Pedir perdón, en el momento en el que él lo hizo, puso en peligro su vida y la de los suyos. Y desde entonces, su proceso ha estado acompañado de numerosas presiones y de mucha soledad.

No más bombas está ya en las librerías, y descolocará a todo aquel que se adentre en sus páginas. ¿Qué lleva a un adolescente de una familia normal, con una buena educación y rodeado de cariño, a alistarse en el IRA? ¿Qué siente un joven activista del IRA? ¿Qué tipo de relación tiene con sus compañeros y con su familia? ¿Qué supone el paso por la cárcel? Todos estos interrogantes encuentran respuesta en el libro, pero la gran pregunta de esta amena biografía es si la conversión es posible, si una persona que, durante años, ha vivido por y para la violencia puede aceptar su error, pedir perdón y experimentar un cambio. Y... de ser así, ¿qué origina esta redención? Shane es el vivo ejemplo de que hay Quien pueda ablandar un corazón de piedra.

Shane Paul O'Doherty es el séptimo de ocho hermanos. Nació en 1955 en la localidad irlandesa de Derry, en el seno de una familia católica. Con tan sólo quince años, se incorpora a la rama juvenil del IRA. Se especializa en explosivos. A los dieciocho, ya envía cartas bomba y a los veinte es arrestado por la policía del Úlster y condenado a treinta cadenas perpetuas y a veinte años de cárcel.

En este punto me detengo, porque me parece clave. Si bien es cierto que una conversión de tal calibre no sucede de un día para otro, también lo es que hay situaciones que pueden favorecerla.En el año 1976, Shane cumplía condena en la cárcel londinense de Brixton. Después de años de imparable activismo, se encuentra en silencio, totalmente aislado y con todo el tiempo del mundo para pensar. En este momento aparecen en su vida los capellanes de la prisión. La celebración de la Eucaristía en una mesita con uno de ellos y el estimulante juego discursivo que mantenía con el otro le llevan a una lectura apasionada de la Biblia: «Me conmovió especialmente la lectura de los evangelios. La personalidad de Jesucristo emanaba de los cuatro relatos, por sus opiniones y actividades, su oposición a la hipocresía, su dedicación a los pobres y por sus alusiones al amor al enemigo. Había en Él un mensaje, puro y libre de transigencias y errores, que me atrajo de inmediato. Empezaba a sentir la contrariedad de que, debido a la lucha armada y a sus muchas víctimas, mi idealismo republicano comenzaba a resquebrajarse».

Es en este momento cuando dos de las palabras prohibidas en el contexto terrorista aparecen en su quehacer cotidiano dentro de prisión: culpa y perdón. Shane es el primer terrorista arrepentido en la historia del IRA, que lo hace público, en los medios de comunicación y en numerosas cartas que dirigió a sus víctimas. Como cuenta en el relato, llegó al convencimiento de que «la única lucha política con la que merece la pena comprometerse es aquella que ofrece un respeto incondicional por los derechos y la vida de toda persona humana».

Su actitud le ha generado incomprensión por parte de muchas personas, porque, como él repite una y otra vez, «la sociedad no te premia por pedir perdón». Me quedo con la idea.«La esperanza que tengo, después de contar mi historia -concluye- es que alguien, después de leerla, no haga la elección que hice yo con sólo quince años y evite sus horribles consecuencias».

Shane comprendió que su conversión pasaba por la reconciliación con la comunidad, con Dios y consigo mismo. Hoy es un hombre nuevo que, inevitablemente, arrastra, y en cierta medida siempre arrastrará, la sombra del gravísimo pecado que cometió, pero que, por encima de ello, nos ilumina con su testimonio de vida. Premio.
Amparo Latre